haikus

Antonio Montesino

"JARRÓN DE SOMBRAS"

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"En la lógica del haiku la vida no está separada de la escritura puesto que la primera nutre a la segunda y ambas viven una de la otra. Escribir es vivir y vivir es escribir (...) La práctica de esta forma breve exige una larga y atenta presencia en el mundo."

Michel Onfray

Selección de haikus extraídos del poemario Semillas poéticas escrito en los años 2007-2008 que, junto a Espejo de viento y luna escrito en 2009 forman el libro Jarrón de sombras (200 haikús y 13 haigas) de Antonio Montesino González, publicado en la colección de libros Poética palabra de LA ORTIGA en el año 2012. Reproducimos aquí la dedicatoria original.

 

 

A la memoria de mi padre Joaquín Montesino Portilla

 

¡Ah, el mendigo!

El verano lo viste

de tierra y cielo.

Enamoto Kikaku

 

 

SEMILLAS POÉTICAS

(2007-2008)

 

Mudos pájaros

del bosque quejumbroso.

Música interior.

 

 

En el paisaje,

resistencia y quietud:

las arboledas.

Cubre el invierno

el sueño de las plantas,

ya deshojado.

Campos lejanos,

los pantanos secos:

venas de muerte.

Parece niebla,

alba envuelta en gritos:

tu cuerpo.

En los relojes,

negras y blancas lunas:

todas las noches.

Bajo la tierra,

afloran invisibles:

los manantiales.

Hoja a hoja,

perdido en la bruma,

llega el otoño.

Junto al lecho,

el vacío existe:

laurel y flores.

Las ramas secas

bostezan en las lumbres

sus propios fuegos.

Segado el trébol

y envejecido el vino,

el canto aguarda.

En la vidriera

de símbolos secretos

callé mis sueños.

En el estanque,

las semillas del lino,

la hormiga coja.

Canta el gallo

al son de la cítara

y el sol baila.

En otra sombra,

impaciente y triste,

la luz aguarda.

Dejemos pasar

el tiempo que nos queda

entre las manos.

Indescifrables,

en el fondo del pozo:

los hongos ciegos.

Redonda empuja

su cicatriz de tiempo,

esa luna azul.

Manos de música,

la orquesta en sus hilos:

las marionetas.

Beben las luces

en el sol de la tarde:

las avefrías.

Espacio intacto:

el jardín de los gatos

agazapados.

Aquellos días,

febriles y nubosos,

cuando esperabas.

Parecen niños

nuestros adultos muertos:

sombras del ayer.

Desciende el sol

y pacen los caballos.

Sombras cautivas.

Surgen del bosque

recónditas presencias:

brama de octubre.

Los ojos del buey,

redondos y ausentes,

a paso lento.

Como el sueño,

baldía y angosta,

asciende la niebla.

Bajo el hielo,

resplandece el agua

atormentada.

Ponen sus huevos

en los violines tristes:

las mariposas.

Vigila el campo,

herido por los siglos:

el viejo brabán.

No hay primavera

sin muerte en los castaños.

Fría aurora.

En la memoria lejana

lejana, muy lejana,

esta infancia.

Junto a los pobres,

el calor de los perros.

Yo estuve allí.

Dudoso el rastro,

los caracoles ciegos,

seco el sendero.

En el tardío,

los bosques otoñales

arden de luces.

Sumisas piedras

en el fondo del agua:

tiempos rodados.

Llegaron juntas

al campo de amapolas:

las mariposas.

Pájaro a pájaro,

dardos del atardecer:

los estorninos.

Sol de otoño:

los árboles cargados

de oro y lluvia.